¿Quién Soy?

Soy Ángela, soy psicóloga, con experiencia clínica y social, y he hecho en paralelo un trabajo personal que me ha llevado unos 20 años.
Diez años incluyeron terapias con tres psicoanalistas distintos: una mujer y dos hombres.
Los otros diez fueron años de introspección y exploración con las herramientas que ya había obtenido de mi propio psicoanálisis, además de una búsqueda incesante en el campo de la creatividad y la psicoterapia.
La decisión de pasar por el diván la tomé muy joven, a mis 20 años; debía enfrentarme a mi vida interior. Fue una decisión no muy consciente, pero sí bienvenida.
Sabía que tenía un tormento interno que me hacía actuar impulsivamente y que ya arrastraba desde niña.
Tenía claro que quería que me atendiera un psicoanalista. Yo ya me estaba formando para ello en la carrera de psicología.
¿Lo especial? Que concibe que hay una parte de uno mismo que no se conoce y que te puede llegar a controlar, que hay algo más allá de la propia voluntad y que hablar cura.
En mi primera sesión le dije a mi analista que no quería hablar de mis padres, que ellos nada tenían que ver con mis temas.
Y durante diez años, ellos fueron prácticamente mi tema.
Muchos de esos análisis no sirvieron realmente para curar todos mis síntomas. Algunos los subestimaron y no me creyeron, y no lo hicieron debido a su posición rígidamente neutral, porque así lo marcaba su línea teórica, que también era la mía.
No les culpo. Querían que yo lo viera por mí misma y, en ese intento, negaron una realidad contextual, una mirada de género, que me hubiera ayudado a saber y conocer más sobre mí misma.
Estoy igualmente agradecida a esos procesos, ya que, además de ser un eje central en mi profesión, me sirvieron para hablar en voz alta y con una atención única por mi parte. Me sirvieron para intervenir en mis dichos automáticos, cuestionar mis mandatos y, especialmente, me sirvieron para novelar mi propia historia.
Pero ahora, no comparto completamente esta manera de trabajar que deja bastante de lado el contexto social, el cuerpo, la mirada de género, la crítica al sistema patriarcal en lugar del lamento por su caída, los avances en el conocimiento neurofisiológico y tecnológico, y la gran herramienta que es el apropiarse de un saber para aprender a hacer.
Y, sobre todo, ya no comparto el dogma, lo que de trágico tiene esta escuela teórica, ni tampoco su lenguaje elusivo y complejo, y su poca altura con la época actual, con las mujeres actuales, donde siguen reduciendo toda su subjetividad a un “misterio, un enigma, un continente negro”, a categorizarlas en histéricas, a minimizar sus experiencias de abusos y violaciones e incluso seguir con la idea de que son fantasías infantiles, y a no reconocer la legitimidad de sus malestares.
La relación paciente-psicólogo puede ser distinta, más humana, sin tanto entretelón, e igualmente sostener una relación de respeto hacia el saber del otro. Lo que sabe quien se ha formado y lo que sabe quien lo ha vivido. Una relación horizontal que no debe amarrarse a una idea de sufrimiento, sino de crecimiento y de cambio.
Hablar cura, esto se sostiene, y la psicoterapia es un espacio pactado para escuchar lo que se habla y donde hablar tiene efectos.
Mi Formación y Experiencia
Me formé como psicóloga con énfasis clínico e investigativo en Colombia, país donde nací, en la Pontificia Universidad Javeriana.
Luego me especialicé en la clínica psicoanalítica. Lo hice en el mejor lugar para ello, como es bien sabido, en Argentina, en el Instituto Clínico de Buenos Aires (ICdeBA), donde también fui colaboradora docente, al igual que para la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Trabajé varios años en el ámbito hospitalario con pacientes diagnosticados con esquizofrenia, tanto en su atención individual como grupal y asambleística; hice diversos acompañamientos terapéuticos de derivaciones psiquiátricas para atención en crisis, también con población vulnerable en muchos proyectos psicosociales y con mujeres migrantes en España. He atendido en la consulta privada a adultos hasta hoy. (Si te apetece ver más de mi CV, puedes ir a mi LinkedIn).
Me he mudado varias veces de ciudad o de país.
Algunas veces fue una cuestión elegida conscientemente, otras veces fue algo azaroso. La elección actual por Barcelona es consciente y se sostiene con los años.
Las ciudades me tienen que apasionar como lo hacen las personas. Y Barcelona lo hace, como algún tiempo atrás lo hizo Buenos Aires. Suelo decir que Buenos Aires era un hombre al que amé, y Barcelona es la mujer que hasta ahora no conocía.
Hace algunos años me atravesaron también los estudios de género y, especialmente, la perspectiva feminista. Este prisma cambió mi vida y mi manera de trabajar, ya que, a partir de ello, tomé la decisión de aplicar un enfoque integrativo a mi trabajo, donde intento, de un modo personalizado y en cada caso, desarrollar un trabajo terapéutico y de desarrollo personal y, si es necesario, una derivación clínica. Atribuyo al feminismo más que a ninguna otra fuerza en mi vida, el mérito de haberme acercado a la verdad, y a una coherencia mayor entre mi vida y mi práctica. Para ello también hice formación con el posgrado Feminismo y Psicoterapia de la Universidad de Barcelona (UB).
También, hace algunos años, curiosamente el año antes de la pandemia, decidí cambiar mi práctica exclusivamente a online con la idea de ampliar la oferta sin la limitación de lo local. Esto me ha permitido trabajar con mujeres hispanohablantes que viven en diversas partes del mundo e incluso aquí mismo en Barcelona y poder brindarles una terapia con perspectiva feminista. Mi interculturalidad y mi experiencia con la tecnología han sido también herramientas que distinguen mi práctica.
Considero que el formato online no solo es igual de válido que el presencial, sino que está muy lejos de ser una alternativa menor o un plan B cuando la presencialidad no es posible. Es por ello que actualmente intento reflexionar en mi blog sobre esta modalidad de práctica, que tiene unas características particulares y que pueden ser beneficiosas terapéuticamente para muchos tipos de malestares psicológicos y emocionales y para ciertos tipos de personas.